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A la hora de hacer un Gin Tonic se puede ir un paso más allá del aderezo del cóctel mediante botánicos y frutas: uno puede crear una experiencia única para sus invitados usando una ginebra de creación propia. Así, con los conocimientos necesarios sobre los botánicos y el proceso de destilación, tendremos un perfecto control sobre nuestro Gin Tonic adaptándolo para que el resultado final sea perfecto.

La destilación de una ginebra, o gin, es un proceso relativamente sencillo en comparación con otros alcoholes como el whisky, por ejemplo. Dependiendo de las técnicas que decidamos utilizar el proceso puede tener una duración de entre varias semanas a un par de horas.

Proceso completo

La creación clásica del gin consiste en la destilación de alcohol neutro de alto grado volumétrico obtenido de grano de cebada. Si decidimos seguir el proceso completo, entonces tendríamos que macerar la cebada en agua, dejar que las enzimas de esta se convirtiesen el almidón en azúcar y, posteriormente, destilar el alcohol, hasta obtener etanol de un volumen de 90% o superior. En este alcohol dejaremos macerar el enebro junto con otros botánicos durante un periodo de entre 7 a 10 días y posteriormente lo destilamos y reducimos para finalmente tener nuestro gin a un volumen entre 37% y 45%.

Por supuesto todo este proceso es largo y tedioso, pero no imposible, y cualquier amante de los licores lo disfrutaría. Por otro lado no hay necesidad alguna de hacer todo esto para crear nuestro propio gin, salvo el amor al arte. Uno siempre puede comprar alcohol de grano en el supermercado, los hay con volúmenes que van de 30% a 60% y usar este directamente en la destilación final de nuestro gin. Igualmente es posible saltarse el tiempo de maceración de los botánicos en el alcohol mediante la utilización de un cedazo en el cuello del alambique.

¿Qué necesitamos?

¿Entonces cuál es exactamente la manera más efectiva y rápida de crear nuestro propio gin? Primero necesitamos saber qué instrumentos son necesarios. Necesitarás un alambique, el tamaño de este depende del espacio del que dispongas así como de las regulaciones legales de tu país. Este será idealmente de cuello largo y con cedazo. También necesitarás una pequeña plancha para calentarlo. Si bien se puede hacer a fuego, el sistema eléctrico te da un mayor control de temperaturas y tiempos. Por supuesto será necesario un recipiente donde vaya a parar el resultado de la destilación. Aparte, si quieres saber y ajustar el volumen de tu gin deberás tener un densímetro. Este utensilio sirve para determinar la densidad relativa de los líquidos, consiste en un cilindro hueco con un bulbo pesado en su extremo para que pueda flotar en posición vertical. Con estos instrumentos estarás ya listo para destilar.

Por otro lado necesitarás de los botánicos para aromatizar tu bebida. Por supuesto el enebro es indispensable y es lo que dominará en tu bebida. Junto a este puedes añadir una infinita variedad de botánicos para obtener tu ginebra personalizada, si bien hay una serie de ingredientes clásicos a utilizar en caso de que te decantes por un estilo purista. El límite te lo pones tu.

Una vez tienes la selección y la mezcla de ingredientes (botánicos) preparada, los introduces en el cedazo, colocándolos en el cuello del alambique. El cuerpo de este lo habrás llenado previamente con el alcohol que hayas elegido para el destilado. Entonces comenzarás la aplicación de calor, pero recuerda que la temperatura no debe superar los 90º, de manera que se evite la mezcla del agua en la destilación y a su vez hacer el proceso más lento, y evitar cocer los botánicos del cedazo durante la extracción de las esencias. Esta es una de las ventajas de la destilación sin maceración del botánico en el alcohol: obtienes el sabor puro, sin que se pierda en la dilución y sin cocinar los ingredientes.

Mientras la destilación sea de alcohol ya preparado para consumo humano no es necesario realizar ningún control o separación de la destilación. Pero si estás trabajando con alcohol producido de forma casera deberás desechar todo lo que obtengas por debajo de los 79 grados, ya que contendrá metanol. El metanol es una sustancia tóxica producida naturalmente en la fermentación.

Todo lo que venga entre los 80 y los 90 grados volumétricos será un alcohol con una concentración alta y es con lo que nos quedaremos para nuestro gin. Si quieres comprobar cómo está resultando siempre puedes usar un pequeño recipiente para tomar algo del destilado y mezclarlo con agua a una proporción igual.

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¿Cómo saber cuándo estás listo con la destilación?

Hay varios indicadores muy claros sobre el momento en que se ha de detener. Cuando la temperatura supere los 92º comenzarás a obtener una mezcla con bastante agua (si estás destilado alcoholes ya diluidos). Por otro lado, y a su vez, el flujo del líquido obtenido mediante la destilación comenzará a decaer. Y como tercer comprobante siempre tenemos la cata de lo que se está obteniendo y tener una idea de la pureza del alcohol que está saliendo.

El alcohol que hayas obtenido lo medirás con el densímetro y podrás observar cuál es el volumen de este en la mezcla. La temperatura del líquido debe ser de unos 20º por lo general para tener una medición correcta, ya que estando más caliente te dará una desviación positiva y estando más frío una negativa.

Sin embargo, mientras no te dediques a la producción comercial la exactitud no es un requerimiento, simplemente podrás hacerte una idea de lo fuerte que es tu alcohol, y corregirlo diluyéndolo con agua. Procura que el agua con la que lo rebajas sea agua mineral embotellada. ¡Jamás del grifo! ¿No querrás estropear tu creación con sabor a cloro y metal?

Y ya tienes tu gin listo. Ahora es el momento de probarlo, puro, o si lo prefieres preparando un buen gin tonic 100% original e irrepetible.

Hay que añadir además, que la destilación de la ginebra no es solo un placer por sí mismo, sino una forma excelente de pasar tiempo con amigos e invitados en fiestas, donde todos pueden participar y disfrutar del proceso del destilado y deleitarse tras la cena o comida con una experiencia única.

Si se hace de forma correcta, la calidad de la ginebra que obtengas no tendrá nada que envidiar a los gins más famosos del mercado. Y en caso que necesites orientación sobre los precios, puedes tener todo el equipo casero por menos de 300€ y esto se amortizará cada vez que crees tu gin, ya que por cada botella que destiles estarás creando algo valorado entre 30 y 50 euros en el mercado, a un coste de 16€ (dado el consumo de agua, electricidad e ingredientes).

¿Nos cuentas tu experiencia? No te olvides de compartir.